lunes, 7 de junio de 2010

Al próximo que pronuncie la palabra "Mundial" le voy a pegar un escopetazo

Dispuesta a cambiar su apariencia, con evidentes fines de distraer las pesquisas policiales, judiciales y de todo otro tipo, la Mujer - Caracol se somete a una operación de implante de senos. Pero de senos nasales. Su nariz, otrora inclinada a la ayuda al necesitado y a la búsqueda constante de causas perdidas después del horario laboral, ahora ostenta una pomposa tendencia al espionaje industrial.
Y ahora, que gallardo y victorioso has vuelto de tu desastrosa incursión a las costas (y otros lugares geofísicos aún más insondables) vecinas, pretendes que todo sea como antes, como cuando, fiel ladero a la hora de la beberecua con Bevilacqua, pasabamos horas para escanciar apenas dos sorbos de vodka y hacer insistentemente la misma partida de ajedrez, comparando seres vivos con accidentes geográficos y dilucidando si tu hermana se parece más a una Siambretta o a una Gilera Smash, con resultados siempre advendeizos.
Motivado por el deseo de ser un despertador de esos que venden en la estación de Moreno y que llevan solo dos pilas comunes, Terulio regresa una y otra vez al lugar de los hechos, como en la película esa, solo para descubrir que afeitar una sandía con un sánguche de jamón crudo puede producir resultados escalofriantes.
Una vez, leímos un cuento en donde un mono (que al final resultó ser una máquina del tiempo) llegaba a la jungla y, previo a exponer o a dar comienzo a su malévolo plan de macaco, saludaba a todos los restantes animales con un mecánico "Enchantè". Ayer, en cambio, descubrí que una canción que viene después de esa que le gusta al Niño -Piraña Cocodrilo Panza Roja, (bueno, después no, después de esa viene otra, y después sí, la que digo yo, dice "you laughed enchanted by my no se que, or maybe you didn´t"). Años más tarde, una persona con orejas grandes, me contaría el chiste del ciempiés que es entrevistado por Macaya Marquez, momento en que todo encajó perfectamente, pero recién me doy cuenta ahora.
Hete aquí que un encendido discurso pronunciado a muy viva voz y frente a la concurrencia más apócrifa de la historia de Mondiolandia, por el ya ínclito mandamás mondiolandil, se refirió tangencialmente a la capacidad mental, problemas digestivos, temperatura pectoral y eventual impresión que una lambida sobre un órgano elegido al azar, propinada por un ser también elegido al azar, dejaría en las papilas gustativas del fotogénico ser, todo ello hablando siempre de Tertulio, el Asombroso Hombre - Mondiola.. Como ocurre siempre que vas a un tenedor libre y al día siguiente sale el sol y pensás "la pucha, donde habré dejado los enchufes de 220", tal diatriba causó en el ánimo de nuestro héroe el inanimado deseo de arrojar su capa al viento, develar su identidad secreta y mandarlo todo a la puta madre que lo parió, o bien de emigrar hacia Villa Paleta Sanguchera (donde de hecho en el día de la fecha un esquizofrénico quiso arrojarse debajo del trencito de la alegría, provocando un múltiple choque sin víctimas que lamentar, pero que casi me rayan el mondiomovil, será de dios), con el consiguiente riesgo de no aparecer más en los medios. El tiempo lo dirá. De momento, pasa su horas buscando un sucedáneo que sea métricamente apropiado para rellenar el cantito que comienza con un "Luca no se murióooo", ello para no desentonar en los recitales a que concurra una vez ocurrido el deceso de Ceratti.
Y no obstante todo lo antedicho, no puedo evitar sonreir con aspereza cada vez que veo tus cucharas

miércoles, 26 de mayo de 2010

Un tatuaje de un sulky no es un tatoo carreta

La mitad de de las cosas que te crees que te han pasado, en realidad le sucedieron al vecino, pero las has vivido tan de cerca que tu mente, engañada por los enigmas de la percepción, te ha hecho creer que eras el protagonista de esa extraña aventura. O sea, tan de cerca como se puede estar de un vecino, esos primos lejanos que nunca tuvimos.
Un trabajo encubierto, infiltrado, ha llevado a Tertulio, nuestro Asombroso Hombre - Mondiola, hasta las puertas mismas de la maravilla. Con un atuendo digno de Paolo el rockero teniendo relaciones maritales con un posavasos, enarbolando una tararira y al grito de "Viva la Revolución", nuestro héroe debe integrarse a un conjunto musical conformado por 2 músicos y 5 egos, no necesariamente en ese orden, a fin de desbaratar una organización que, liderada por un pelotudo, se dedica a la venta de remera estampadas con frases ajenas. El "grupo", (o "la banda", como le gusta decir al Supremo Intendente de Mondiolandia), en apariencia inocente, cándido y celíaco, funciona como eslabón final de una cadena que incluye a peligrosos delincuentes, con reconocida trayectoria en el ámbito de la falsificación de citas célebres. Así, entre su "frondoso prontuario" (como le gusta decir a los habitantes de Palermo Villa Ballester) se encuentra la adjudicación del tan recordado "Me compre un Jedanyoulder y me vino fallado" a Pity Alvarez y "Yo no no me llamo 5 pesos" a Anthony "Cuatropesos" Gutiérrez, campeón supermosca de los años `20.-
El concepto y real sifgnificado subyacente de la palabra "clavícula" solo puede ser captado por un alma pura, impoluta, libre de las contaminaciones que el sistema lingüístico quiere imponernos. De otro modo, cualquier salame podría decir "tapita" en vez de "rótula", y todos lo entenderíamos, sumiendo en la inutilidad a los libros de matemáticas y al juego ese donde tenias que sacar órganos de un esqueleto electrificado.
El ocio solo es beneficioso para las mentes libres de pensamientos preocupantes. Un sistema de luces y sonidos (como un semáforo que cantara ese tema que dice "Quiero tender la cama de tu alma, plumerear la mesa ratona de tu amor y sacarle brillo a la alacena de nuestro amor", que, contrariamente a lo que todos piensan, no se llama "Quiero espolvorearte con polvo para hornear Royal" tal como lo reza el estribillo, sino "muerte, destrucción y necrofilia", tan bien cantado por la gola prodigiosa de Amelita Baltasar) es como un "bicho taladro" (ese mismo cuya aniquilación prometen las calcomanías adheridas a las cabinas -o "casetas"- de peajes de la autopista que conduce al más allá), el cual, una vez que ha empezado a carcomer la materia gris, extiende su túnel hasta el lóbulo frontal y mas alla, haciendo que el cerebro, las aponeurosis y los sinalegmas se vean a los ojos de extraños como la luz que pasa a través del prisma del disco de Pink Floyd y en vez de pensamientos, rayos lumínicos irisados salgan por nuestras orejas. O por algún otro orificio.
Y sí, me acorde de vos mientras cocinaba una tortilla de papas... que vas a hacer al respecto?

lunes, 17 de mayo de 2010

Para cuando una remera de color kayak?

Así como es de improbable que el Conde Drácula se case con una momia que sabanea, no deberían existir cubiletes donde entren mas de 5 dados. Pero hablamos de los dados normales, no de esos otros, que hacen que jugar a la Generala se transforme en un suplicio mas cercano a un asado con el Opus Dei que a un verdadero esparcimiento.
Y ahora, que llueve mas que nunca, pienso en la lechuga, único ser vivo capaz de recorrer la distancia entre dos azulejos en una velocidad infinitesimalmente inferior a la de la luz.
Ha llegado a mis manos un documento que no me atrevo a leer, no tanto por las implicancias y efectos que podrían producir sus contenidos en mi ya de por sí alicaído ánimo, sino mas bien porque, en un momento delicado como el que estoy atravesando, el saber de las críticas despiadadas que esos seres infernales que se hacen llamar a si mismos "sombreros de copa" o "mamboretá del infierno" o "cinco garrafas pintadas de negro" derraman sobre la pátina de eficiencia y buenos modales con la que cubro cada uno de los actos de mi vida, podría desencadenar el incontenible deseo de lanzar sobre esta ciudad desagradecida una epidemia de jinetes del apocalipsis rellenos de gatos muertos mordiendo bebes rellenos de vidrio. Es decir, el horno no está para bollos.
Y si bien te escucho, y dejo que manejes mi vida con cierta moderación, tampoco voy a permitir que gires las perillas de mi existencia, como quien abre una puerta a otra dimensión. Eso si, si queres te puedo alcanzar hasta el cuartel de Bomberos Voluntarios, donde decenas de uniformados te mojarán con sus mangueras de alta presión, y regarán tu alma como si fuese un potus reseco bajo la desoladora luz del desierto del Sahara.
Sabido es que el camino hacia la dicha eterna está plagado de lugares idénticos a la estación de Temperley, pero sin el kioskito ese de diarios que está al lado de la escalera, donde uno siempre puede mirar minas en pelotas mientras espera el tren que conduce a Alejandro Korn. Pero también es de público y notorio que entre Turdera y Llavallol existe una paradoja témporo-espacial, que hace que contar los cuises muertos que han entregado su vida a la civilización y el progreso no sea tan divertido como puede llegar a parecer a simple vista. Por eso mismo en dicho lugar se encuentra la mayor concentración de cuises (es decir, cantidad de cuis sobre metro cuadrado) de latinoamérica. Proximamente se espera una visita de una partida de lemmings (incluyendo a Lemmy Cravis y a Lemmy, el cantante de Motorhead), quienes instruiran a los superpobladores cuises acerca de los beneficios y las dudas del suicidio colectivo asistido en masa tirándose por un acantilado. Quizá los cuises deban viajar para ello hasta un lugar con acantilados (no hay ni en Turdera ni el Llavallol), creando a su vez otra paradoja, en este caso cuis/cuantitativa, la que desde ya podríamos bautizar como "la parábola del cuis", y enunciar de la siguiente forma: a mayor cantidad de cuis en un momento y lugar dados, mas posibilidades existen de que quieran suicidarse tirándose de un acantilado, por el llamado "efecto Lemming", pero como no hay acantilados ni en Turdera ni en Llavallol, deberían mudarse en masa a Chapdmalal, dejando ese lugar determinado sin cuises, por lo que (y aca viene la paradoja) "A MAYOR CANTIDAD DE CUISES, MENOR CANTIDAD DE CUISES HABRA".-

martes, 4 de mayo de 2010

Sabíamos que este día llegaría. No necesitábamos al canario...

"La sombra de un Pan Flauta recortada contra al luna llena me hizo acordar la vez aquella que me pediste que te acariciara el páncreas, presa de un ataque de páncreas. Embriagado del intenso icor de las cascaritas coaguladas en vinagre, accedí, no pudo decir que "gustoso", pero sí considerando la idea de que el pasado caía sobre nosotros como caen las cuerdas de la guitarra que uno arroja al inodoro cuando le cambia la cuerdas a su guitarra en el baño y no tiene ganas de ir hasta el tacho de basura para tirarlas donde coresponde.
Y mientras la televisión satura el ambiente con luces y da forma a sombras de lo mas variadas, de adentro de un ropero de esos que no viajan en camioneta, un vómito de sábanas fluye y repta por el piso, acercándose hasta un agujero y vertiéndose en su interior, como agua por un fregadero (o "bacha", como dicen en Palermo Kuala Lumpur) después de haber lavado todos los tomates del universo.
La vida sería mucho mas sencilla si los zapatos (o zapatillas) pudiran doblarse, enrollarse y guardarse como se hace con las medias.
A todo esto, el Chango Cárdenas continúa rematando al arco desde 30 metros y clavándola en un ángulo"
Con el corazón desgarrado por una serie de derrotas consecutivas en todos los planos imaginables, Tertulio, el Asombroso Hombre - Mondiola redacta una triste misiva pensando en varias personas a la vez. "Los día de arco iris y salames de Tandil han acabado", se dice, con una mueca de amargura.
La reciente idea de crear días de 37 horas, apoyada por los mas variopintos sectores del periodismo y diversos grupos ecologistas, ha puesto a todos los cerebros biempensantes de la humanidad a buscar sus pro y sus contras.
Sin embargo, de lo que nadie se percata (nadie salvo Tertulio, claro está) es que, detrás de este descabellado proyecto se esconde, cuan una pila AA dentro de un control remoto de un ITT Drean, una conspiración, LA conspiración, la madre, la abuela y la tia incestuosa y solterona de las conspiraciones: una ideada por los fabricantes de relojes y de almanaques.
La industria almanaqueril, en decadencia desde la invención de la vincha fluorescente, (aunque, justo es decirlo, con un leve repunte tras la invención de los almanaques con señoritas desnudas) recurre a manotazos de incinerado en un mar de lámparas a kerosene con el unico objeto de llenar sus bolsillos de metálico. "Y este es uno de ellos" concluye Tertulio.
Asi que se enfunda en su Mondio - Traje, y parte raudo a la sede principal de "Sacco y Corbatta, ropa para el Trabajador Memorioso", negocio fantasma que encubre la insidiosa actividad de "Diente Postizo", mente criminal y principal instigador de esta conspiración. "Debo decir que no se esforzaron mucho con el nombre", concluye Tertulio. Pero avanza decidido.
Al llegar, el edificio lo espera, ominoso, como un pulpo sin brazos que se camufla y mimetiza detrás de una roca en las abisales profundidades de tu mente inconsciente.
Una densa niebla circula por entre los rescoldos de un amor que nunca fue y, a pesar de que hay una sota de bastos cada 100 metros, Tertulio no se siente más seguro.
Una luz se prende en el interior de la fábrica. Como si el pulpo hubiera abierto un ojo. Esperándolo. Un rulemán recorre el nervio ciático de Tertulio, alerta, tenso, listo para ser un héroe.
Y eso fue todo.
Por eso es que mis perchas miran todas hacia el mismo lado.-

viernes, 23 de abril de 2010

Si la calabaza y el zapallo anco fueran lo mismo, se llamarían igual.-

Con el artero hondazo de la maledicencia han derribado, y esta vez parece que es para siempre, al sempiterno Petiribí de la Alegría, el cual, con una ala rota y haciendo un espiral (o "loop", como dicen en Palermo Michigan) descendente, cuan un disco de Nine Inch Nails, se precipita hacia el peor de los destinos jamás imaginado: un trabajo de oficina rodeado de gente que prende sahumerios, pone la radio a un volumen moderado y es capaz de distinguir entre el color beige y el blanco oscuro.
Entre Ramos Mejía y Morón existe una extraña costumbre: la gente le deja señas al angel caido. Es decir, si uno va caminando por la Segunda Rivadavia y de repente ve un serafín o un querubín que tropezó con un bache y cayó cuan largo es sobre la cinta asfáltica, le deja cierta suma de dinero en concepto de seña. Nadie sabe bien a qué corresponde esa seña, al arreglo de un par de zapatos, a la compra de uns botones re mononos que estan por entrar, la cuestion es que, cuando alguien ve un angel caido, va y le deja un billete. Y el Angel (que primero piensa que es una broma para Tinelli), se vuelve al soñado Edén contento, con 100 mangos en el bolsillo. Entrarlos al Paraíso es un tanto más difícil, porque por lo general Dios se da cuenta y los recaga a pedos y les hace donar la plata a una institución de caridad (a propósito, tras una exhaustiva búsqueda en la Biblioteca Popular de Mondilandia, Tertulio cae en la cuenta que la mayoría de las personas que se autodenominan "satanistas" podrían calificarse tranquilamente de pelotudos, y que los máximos líderes del movimiento de adoración del Príncipe de las Tinieblas por lo general dicen "noooooo, yo no tengo nada que ver, jamas sacrifiqué una cabra, estaba haciendo un asadito con los muchachos" para terminar confesando que les gustaba vestirse de negro y la unica excusa que se les ocurrio fue crear la Anticristísima Iglesia del Odiado Señor del Pecado y el Mal. No ocurre lo mismo con los Santanistas, que son los que escuchan discos de Carlos Santana. Su letanía comienza diciendo "yo lo vi a Santana en Woodstock y el disco de duetos que sacó es un robo, vos porque lo escuchaste en FM Hit, careta", para culminar bamboleando las caderas y zangoloteándose mientras repiten con voz cansina "oye como va, mi rrrrrrrrrritmo") pero, volviendo al tema ese de los cien mangos, si lo logran pasar (un dia que Dios este en otra, mirando el mundial de backgamon, o un partido del deporte ese donde un señor tira una pava a lo largo de una pista de hielo y otros dos señores con sendos escobillones van realizando movimientos espasmódicos en el trayecto de la mencionada pava, quizá hasta el infinito o, mínimo, hasta que esta se pierda de vista, y ponga en su lugar a San Pedro, que es mas piola y aparte con un arpa lo arreglás) pueden vivir como reyes un par de meses. Eso sí, sin ponerla, que está prohibido.-
Si Borges hubiera sido ciego de nacimiento, jamas habría sido famoso. Nunca se habría visto en un espejo, por ejemplo, y ni hablar de entrar en un laberinto, con lo cual mas de las 3/4 partes de su obra se vería diezmada. Alguien debería hacer el experimento y, cada ve que en un libro de Borges aparece la palabra "espejo", tacharla y escribir "perro que me lleva de acá para alla, lazarillo creo que se llama" y cada vez que dice "laberinto" poner "bastón blanco". "A ver que pasa, digo. "Un ciego en un laberinto es una metáfora que quizá dbería utilizar en algún momento" se dice a si mismo Tertulio, quien buscaba métodos sutiles de decirle a esta persona "morite de una vez, pero en Villa Paleta Sanguchera, si no es mucha molestia". Cercado por un sinnúmero de chimpances que saltan y exhiben sus mortales colmilos, Tertulio quiere describir con imágenes no extraídas de una cancion de Spinetta el cagazo que siente uno cuando un mono enfurecido está por saltarle a la vena cava inferior. "Luces del alba que se arremolinan tras la estrella de tus ojos..." No, ni ahi. "Pequeña galaxia de leche derrama tu escencia en el ombligo materno" No, tampoco. "Adios corazón de arroz, con ese culo cagamos los dos" No. Adecuada para otras ocasiones, pero a los monos uno no les mira el culo.
Un estómago no es un ser vivo, digan lo que digan.-

martes, 13 de abril de 2010

No pidas agua sin gas. Por ahí se lo cortaron. Y el próximo podés ser vos.

En la fiesta de ladrillitos Rasti (o, como dicen ahora los habitantes de Palermo Rastafari, "Legos"), las cosas no pueden irse de control, salvo que alguien caiga con una docena de tizas de colores, lo cual, por los motivos recientemente explicitados, esta arduamente prohibido en Mondiolandia.
Depsués de dos partidos de backgamon agotadores en menos de dos horas (uno con una somera victoria, otro con una derrota estrepitosa), solo cabe combatir al delito, siempre cuidando de no romper las vidrieras ajenas.
Tal como las bolitas de telgopor se resisten de un modo cheguevaresco (es decir, dejandose las patillas, fumando habanos y apareciendo en remeras) a ser barridas, rodando en un túnel de electricidad estática una y otra vez hasta el piso (y ni hablar las que han anidado en un pullover de lana), determinadas úlceras del alma invaden, crueles insectos, las situaciones más cotidianas, para convertirlas en auténticas torturas.
Y mientras una vieja aburrida le contaba los ultimos detalles de su ultimo embarazo a Tertulio en la parada de colectivo (otra vez el burro de arranque del mondiomovil, quizá sea hora de ponerle GNC, piensa entre dientes nuestro héroe) alguien, con una impunidad digna de un globo aerostático que se eleva majestuoso sobre un pasiaje bucólico, mientras sus ocupantes, extrañas cruzas entre mandriles, perro pila y marcador indeleble, escupe restos de galletita Criollita hacia abajo, alguien, decía, cerró el zoológico, dejando al parvulerío de Mondiolandia sin poder ver las suricatas.
Como una lengua de bronce que lame un cucurucho de goma eva, Tertulio, el asombroso Hombre - Mondiola se desliza impertinente entre las bajezas mas aberrantes de los barrios bajos, a fin de dar con el paradero de aquella persona que, al grito de "No quiero morirme en un hospital, pero no puedo ponerme las botas", le puso azucar al frasco de pickles de la sociedad, convirtiendo algo medianamente desagradable en un maremagnum de celulares y pollitos a cuerda.
Y quizá lo encuentre, pero lo mas probable es que no salga en los diarios.
Y sería muy bueno que dejaras de ponerle monedas a la máquina de romper las pelotas.
Y que no se te ocurra hacer gelatina con vodka.
Ni empatillar un cable de cobre a un petiribí.

lunes, 22 de marzo de 2010

Tu salvavidas será muy fluorescente, pero no abriga un carajo...

La noticia soprendio a Tertulio en plena contemplación del parquet de la habitación del Niño Piraña (a todo esto, estaba contando cada trozo de madera a unos fines que solo él conoce, pero que seguramente tendrían que ver con la lucha contra el delito, o con la teoría de que no era cierto eso que en la época de perón los "descamisados", para no utilizar la palabra "negros" hacían asado con el parquet. Un narrador puede ser muy omnisciente, pero hay cosas que es mejor no saberlas). Pensó en responder a tamaña nueva con una pregunta ("y así me lo decís???"), pero después consideró que la respuesta sería un escueto "y, si..." y, como no quería que esas dos sílabas se alargaran hasta el infinito cuan un chicle globo cuyo horóscopo se ha visto incumplido, no dijo nada. Con la mirada perdida entre las oblicuas tablitas de su perdición, colgó, con gesto amargo, el Mondio-celular. Acto seguido se dijo "Era eso o casarme con el cantante de Maná". La cera para pisos de roble color neutral fue su único interlocutor.
"Me voy a convertiren pelota de basquet, así me querés más", le habían dicho en una oportunidad. Ese día, Tertulio obvió el claro significado de ese mensaje. Sin embargo una pregunta había aflorado a sus labios, insistente baba de caracol curativa que nunca deja de fluir. "Para que yo te quiera más o para que vos me quieras menos??" La crueldad ínsita en esa respuesta (al parecer, Tertulio siempre respondía a las afirmaciones con preguntas. Porque nótese bien que casi nadie le pregunta nada. Eso si, cuando las papas queman, Tertulio es el primer repasador a que recurren los desesperados) hizo que la misma regresara por donde había venido, vía glotis, tráquea, su ruta hasta el fondo de su cerebro y que se difuminara antes de ver la luz. Es que bien sabido es que las pelotas, sobre todo las de básquet, al igual que lo sorrentinos de verdura y nuez, son seres cuasi ajenos al sentir de los demás. No así los koalas. Quizá porque viven abrazados a un eucaliptus. Andá a saber.
Hay cueritos que nunca deberían ser cambiados. Hay canillas que deberían gotear por toda la eternidad, horadando las almas de los impíos.
"Ñaca-ñaca-ñaca", el inconfundible grito de guerra de la Mujer Caracol abofetea a Tertulio, violentándolo de nuevo al mundo de los muertos. "Y ahora que quiere?", se preguntó. Al parecer esta vez la mano venía más pesada. Otra vez Mamani haciendo de las suyas, esta vez interrumpiendo el tránsito en calzoncillos, presa, según se decía, de un incontenible deseo de bailar canciones de Los Parchís en la avenida principal de Mondiolandia.
Pero ni todos los Mamanis del mundo podrían hacer que llegara tarde esta vez.
Resulta que ahora no podes remontar un barilete sin que te tilden de escuchador de Alejandro Sanz...
Y si bien Tertulio ya no llega tarde a ningún lado, no menos cierto es que, aunque la presencia de plancton confirma que la muerte fue por asfixia por sumersión, la ausencia de tal materia no descarta la mencionada forma de muerte.
Sobre todo si te lo dice alguien pintado de amarillo patito.