lunes, 4 de octubre de 2010

El fini se acerca, estad prevenidos.

Puede haber sido en una época de antaño que un cocodrilo embalsamado incrustado en un palo de escoba colgando de una lamparita de 250 voltios haya sido la obra de arte por excelencia, pero lo cierto es que hoy día una tortuga muerta es uno de los espectáculos más tristes y desoladores que puede ofrecer la naturaleza al ojo avizor del hombre medio.
Hablando a toda velocidad solo se consigue que tu interlocutor desee tener las orejas del lado de adentro de la conciencia. Eso es más que útil a la hora de desintegrar la misma naturaleza gregaria del palo de escoba que mencionáramos más arriba, pero no para mucho más. Por lo cual desde las altas esferas del gobierno aconsejan ser prudentes a la hora de pensar de qué color vamos a pintar el cordón de la vereda, no sea cosa que, viste como es esto.
Determinados autores descartan la efectividad del papel glassé, basados, fundamentalmente, en la casi nula (o "nimia", como dicen en Palermo Mamagandi) consistencia y resistencia que ofrecería ante un cardúmen de brótolas afectadas de vitiligo o sarna. Sin embargo, las partituras pegadas con cinta aisladora a las paredes de la irrealidad me dicen que las cosas podrían haber sido distintas si hace un par de años hubiésemos elegido tirar la cadena con la otra mano.
"Ahora es el momento", se dice Tertulio. Y emprende el periplo más escabroso que pensó que podía tener que seguir alguna vez. "Todo camino empieza consultando la Guía T, y culmina en una pericia de revenido metaloquímico, donde solo aflora la numeración original de lo que alguna vez quisimos"
Konejo de Krealina, baterista de Kotorra Kon Katarro nos explica que su último corte de difusión, denominado "Mi nombre es Jonas" (en el que cuenta con la inapreciable colaboración de Rivers Quomo, Brian Bell, Matt Sharp y Patrick Wilson, y que hace las delicias del Niño Cabeza de Piraña) se inspiró en el ya conocido futblista Jonás González, aquel que se destacara por su inutilidad a la hora de distinguir entre el banderín solferino y el escarlata. Cuenta nuestro músico que, contemplando el cotejo en el que se enfrentaban la Selección Argentina y Uganda, el citado González, transcurriendo unos 15 minutos del segundo tiempo, despachó un centro frontal, el cual no trajo aparejadas consecuencias dignas de hacer mencion, dado que fue rechazado (un tanto poco ortodoxamente) por el 3 de Namibia (que había entrado a la cancha en un container, por eso nadie lo había visto y notado que representaba a otro combinado), el ya famosísimo Joseph Mamagandi. Esta jugada, no exenta de un brillo y un tinte que solo el ojo avezado puede apreciar, insprió a nuestros amigos de K. K. K. a escribir la canción que hoy nos presentan.
Mamagandi se fue expulsado ese mismo día. La mala suerte quiso que, cuando fue a buscar el container, le habían confeccionado un acta de infracción por dejarlo mal estacionado, impidiendo el paso de una fila de patitos por la calle principal de Uganda. Pero, como todo en la vida es un ida y vuelta, el día que fue a pagar la multa, fue visto (y decubierto, se podría decir) por un cazatalentos, quien lo llevó a pobarse a las inferiores (aunque ya contaba con 25 años de edad) de Sportivo Virrey del Pino, donde se destacó (por medir medio metro más que sus compañeros), llegando a jugar varios y memorables partidos en la primera. Descendió un par de años más tarde, tras lo cual se retiró del futbol y se mudó a Merlo, donde actualmente se dedica a la venta de lombrices para hacer tapados. Sus ex-coequiper a veces lo van a visitar (al grito de "vamos a lo del negro"), pero el no los entiende. Ergo, no les abre la puerta.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Todo brilla, resbala, y se vuelve reglamentario

-"Ves, ahi es donde te equivocás. Alguien dijo que Dios no juega a los dados, otro sugirió que nuestro amo juega al esclavo, y un tercero, por fin opinó que se dejaras de comer anteojos de lectua bifocales con tanto aumento podrías entender mejor el comportamiento de una hamaca paraguaya. Pero en definitiva, bien que se juega unas fichitas a la ruleta, de vez en cuando. Dios, digo, no Kele Okereke"
-"No, claro que no. Por ejemplo, ahi tenes lo que dicen los estudiosos del Nuevo Libro Gordo de Petete... Primero fue la loma, después el orto... pero fue a propósito, entendes, primero creo una loma, y ahí agarró y te creó el orto. La lógica indicaría que los sucesos se desencadenaron a la inversa, pero las probanzas históricas son innegables..."
-"Y para que hizo semejante huevada, me podes explicar?"
-"Y, los caminos del señor son inexpugnables, viste"
A tan solo una libreta de esas que tenian una llamita en su tapa (una llama de los animalitos, no de eas que prenden fuego cosas) de distancia de hallar el fracaso absoluto en una nueva intemperie de impertinencias y exégesis de hechos que quizá nunca ocurrieron, y, de haber acaecido, nunca debieron haber pasado, Tertulio, el Asombroso Hombre - Mondiola, debate con el Muchacho Arbuisto acerca de las posibilidades de que algo sempiterno e intangible haya podido crear un ser mitológico que es capaz de introducirse dos bizcochos de grasa 9 De Oro en la boca y sorber un trago de mate amargo al mismo tiempo, solo para deleitar su paladar con semejante perversidad meriendil, y por el otro, a Kele Okereke.
La discusión, que se esparce entre las volutas de humo que deja un cigarrillo imaginario, dado que ninguno de ambos fuma, se desplaza, como brillantina de color fucsia sobre el papel lleno de plasticola de un caracol demente, toma nuevos rumbos y direcciones, se permeabiliza y absorbe un librode tapa dura por entre sus poros.
Pero el deber llama, y es hora de un nuevo capítulo en la lucha contra la adversidad.
El mal explota, como revienta una ampolla (o "flictena", como gustan de decir en Palermo Kele Okereke) y salpica con su icor de severidad el alma de aquellos que han sido vejados por una vieja, pero aún no lo saben.
Mientras tanto, Kortázar Kareta, nuevo fagotista de Kotorra Kon Katarro, explica de esta manera el creciente éxito de su banda. "Ke una banda komo Ozma haya decidido kortesmente kantar una kancion de nuestra kreacion, es algo ke nos llena de júbilo el alma". Porque Kortázar Kareta habla con K. Pero sueña siempre en mil distinto tonos de verde, eso sí.
Y entonces, sin mayores prolegómenos, oigamos a Ozma haciendo un kover de K. K. K., el cual se ha dado en llamar "Baseball"
Cosas sorpredentes ocurren cuando logras introducir una lombriz solitaria por un tomacorrientes.-

lunes, 13 de septiembre de 2010

Dentro de la carpa de un circo, hasta el mono más dócil parece un costurero

El tiempo, en sí mismo, y no considerado como la línea semirrecta con que una lombriz suele confundir a su pareja en una noche de pogo de lumbrices e isocas que se evenden al costado de la ruta, en una clara insinuación a pegar posters pagsa en la última pared del arrepentimiento, sino visto desde un costado, es cuan una cinta de correr puesta a velocidad media. O como un medidor de luz, donde la ruedita esa que tienen los medidores de luz está colocada en forma transversal, un tanto oblicua y ligeramente sobornada para no caer en la triste trampa de la ley de gravedad.
El hijo bastardo de un pulpo y un trapo rejilla inunda la orbe con sus cánticos de sirena, mientras arroja ositos de avena sobre los desprevenidos transeuntes, quienes, creyendo que el día del juicio se acerca, se entregan al desenfreno y al consumo desbarrancado de sopapas, con las que pretenden adherirse al pavimento para no ser arrancados de la esfera celeste por los jinetes que el apocalipsis regala en cada una de sus páginas.
"Arregle el encéfalo esténcil"...
Aun habitante del inframundo que el pasaje de lo onirico a lo tangible crea en nuestras mentes, en ese delicado instante, ni más ni menos, Tertulio, el Asombroso Hombre - Mondiola siente que, cuan un boomerang de hielo picado fino arrojado por un gato muerto relleno de bebés rellenos de vidrio molido, un insistente reclamo atraviesa su médula espinal y lo reclama, precisamente.
"Atendé el teléfono, imbécil"...
Ahora sí, la voz inconfundible del vecino botón que lava el auto escuchando música de mierda termina por traer a nuestro héroe de regreso a la tierra de los vigilantes.
"Quien habla...", musita, ordena más que pregunta, regurgita, el valeroso enmascarado, aunque en el fondo de su ser hipotetiza la respuesta. Y, como es su costumbre, tal dechado de adivinación se ve confirmado. Loable proeza, si no fuera por la inapreciable ayuda del identificador de llamadas.
El Joven Langosta ha vuelto.
Tal y como suele hacer, esta vez requiere la imperiosa colaboración de Tertulio para dar con una cuchara que ha extraviado dentro de una mochila.
"No podés mover tus contactos?", pregunta.
Antes de responder, Tertulio sopesa en su tráquea (que, producto de la ingesta desmesurada de aspirinetas, luce hoy semejante a un búfalo perseguido por un tractor) la posibilidad de mandarlo a la mierda. Lo contiene como único obenque de un puente Zárate - Brazo Largo a punto de desmoronarse sobre una chata arenera, el recuerdo de aquella vez que, siendo alrededor de las 07:00 horas de un día cuasi primaveral, soleado pero fresco y desmejorando por la tarde, lo ayudó a ajustar un borne del Mondiomovil. Del otro lado de la balanza coloca la vez aquella en que, obligado por las circunstancias y oculto bajo una manta de esceptisismo, mandó a una ayudante (para no dar la cara) a pedir sillas prestadas. O las interminables noches enteras cocinando un pollo al horno y mirando películas en Cinecanal. O el día en que a vieja de arriba hacía umbandas y tuvo el coraje de llamar a las 2 de la mañana para preguntarle si él también las escuchaba. O la ocasión en que tuvo que hacerle frente solo a un boliviano enfrecido tras un desplante de un Impetuoso Joven Langosta...
"Bueno, voy a ver que puedo hacer".
Una no muy larga lista de frases solemnes cuenta en su haber Tertulio, y que las reserva solo para ocasiones especiale. Luego, cuando repasa los acontecimientos, las repite, pero su voz, en su imaginación, suena a la vez ominosa, cargada de experiencia y tristemente definitiva. La utilizada esta vez fue casi con un tono de reproche. "Pero dos mentiras no hacen una verdad". Y ese fue el punto final.
Pocas cosas hay más infinitas que un ocho acostado, salvo, quizá, el nuevo éxito de Kotorra Kon Katarro, "No vengas Corriendo" (el cual cuenta con la colaboración de Dave Allen y los demás integrantes de Hal) y que fuera utilizado por "Asociación Civil Luchemos por laVida" para su nueva campaña de respeto a la línea amarilla.-

lunes, 23 de agosto de 2010

Cuelga mi alma al sol, como un par de medias sin religión.

Ensimismado, contemplando una batata, helo allí, a Tertulio, el Asombroso Hombre - mondiola, estudiando las papeletas que un destino implacable como el viento Zonda, pero a la vez voluble y fascineroso, como el Mar de Las Pampas, ha dejado en sus manos. Es que ha atacado de nuevo. Sí, el criminal en serie más despiadado que se haya conocido en los últimos meses en la tranquila vecindad de Mondiolandia, ha perpetrado un nuevo delictum, siguiendo siempre el mismo modus operandi y res non verba. El (por ahora, como diría Messi, o algo así, en la propaganda de toallitas femennas para luchadoras grecorromanas) se dedica, tras un prolongado y minucioso estudio, a ingresar a los locutorios (o "cyber", como dicen en Palermo Villa Carlos Paz, o "telecentro", tal cual le solía decir a Tertulio su Maestro de Esperanto. Oh, viene a su memoria, ahora, en plena investigación, aquella tarde en que el Maestro le propinó un remoquete con un ladrillo hueco cuando el discípulo, inexperto, ineficaz, indescifrable, dijo "alguacil" en lugar de "ojota", todo ello, por supuesto, en esperanto) y, tras solicitar la confección de una carta de presentación para la Sociedad de Vendendores de Sandías, otorga nombres y demás datos filiatorios de dudosa procedencia. El tema no sería solo ese (que, hasta allí, y valga la redundancia, se limitaría a ser solo una pelotudez), sino que el muy taimado se retira sin abonar el servicio, dejando a los dueños del comercio sumidos en la desesperación, el llanto, la ira, la frustración, el odio y la mar en coche.
Clava una chinche verde, entonces, Tertulio, sobre un mapa de la ciudad, indicando el lugar del último atraco. "Si estas chinches de mierda no se movieran tanto", piensa, tras lo cual asesta un certero martillazo al himenóptero en cuestión, el cual, habiendo dado su vida y su nauseabunda alma al servicio de la Justicia, la Paz Social y Los Pandulces que Regalaba Evita, señala ahora, ominoso y fúnebre, un nuevo hito en la marcha de la inseguridad.
Leyendo, no obstante, los currículums apócrifos, puede establecer que nuestro individuo se trata de un ser un tanto alelado, con orejas medianas, de contextura física algo retorcida, cabello de un largo intermedio entre cromagnón y D´artagnán, con una barba y un bigote, pero sin estrías ni celulitis, ojos aguileños, una extraña aversión al agua de la canilla, y titular de una nariz con forma de orangután. "No de nariz de Orangután, sino de orangután propiamente dicho", habría sostenido en su declaración ante la autoridad uno de los damnificados.
Llegados a este punto, he de haceros una breve descripción de la ciudad de Mondiolandia, para que os deis una idea de cómo se desarrollan los eventos. Imaginaos una próstata vista desde el aire, partida en 8, como si de una pizza de rúcula y jamón crudo se tratara. Uno de los así delimitados triángulos (que, para apegarnos a la metáfora, no contaría con aceitunas, pero sí, quizá, con una anchoa dispuesta perpendicularmente), se ajusta bastante a la forma de Mondiolandia, vista desde arriba con el Google Earth.
Pues bien, los charcos de chinche configuran un patrón bastante bien delimitado para el ojo avizor.
"Ya se donde va a atacar la próxima vez", se dice, emocionado, Tertulio. "Pero cuando??? Cuando????"
Mentalmente, y sin desanimarse, comienza a establecer en el plano de la ciudad los domicilios falsos que el delincuente (a quien el ingenio popular, nfluido quizá por la machacante y desvastadora publicidad de Crónica TV, ha bautizdo "El Loco del C. V.") ha aportado en sus tropelías... "Si tan solo tuviera chinches rojas", se lamenta nuestro héroe, mientras se confoma con insertar papelitos de caramelos Sugus al mapa, previo haberles dado una forma cónica, cínica y crónica de cucurucho embalsamado.
Suena la Mondio - llamada, ruge el Mondio-móvil por los empedrados de esta ciudad neblinosa y lúgubre, otro Telecentro siniestrado, otra llegada tarde, otra vez el escarnio.
Pero no todo es derrota. "Esta vez cometiste un error", le espeta a un imaginario Loco del C. V., que lo contempla horrorizado con sus imaginarias cuencas vacías, ya puesto a disposición de la Justicia de los Hombres. El criminal ha olvidado una bolsa de Carilinas. Y, para un perspicaz investigador como Tertulio, eso, a veces, basta.
Regresa a la Mondioguarida, cansado y estupefacto, pero con un quinqué de esperanza derramando su mortecina luz sobre la apesadumbrada alma de nuestro amigo.
En el camino de vuelta, un entrevistador lo detiene y le pregunta, sarcástico, su opinión acerca de la clausura de "Fibertel", el lugar donde el parvulerío mondilense adquiere sus crayones y sus respectivas madres compran retazos de tela para armar muñecos country. "Muchas cosas en la vida nos ofecen plenitud, y no son más que mentiras que desgastan la inquitud", contesta. Y, al hacerlo, un escalofrío recorre sus pensamientos, como si le hubieran adherido una tortafrita en el hipotálamo. Al otro semáforo se le apareció el Fantasma de las Navidades, personificado como Ricardo Arjona, y le pidió un peso para comprar ginebra.
Mientras tanto, al ritmo del tercer corte del último (y por ahora primer) demo de Kotorra Kon Katarro (que responde al nombre de "Se nos acaba el tiempo", y cuenta con la amigable participación de Steve Bays y de los demás Hot Hot Heat, en este caso se trata de una versión en vivo y acústica), Tertulio avanza en la creación de un microondas que enfríe. Sus avances le permitiron crear uno que no calienta. Y eso, mis amigos, ya es demasiado.

martes, 10 de agosto de 2010

Hola Iglú, tú eres donde duermen los esquimales...

Conmovido por pequeños trenes de ondas electromagnetofónicas que viajan respetando todas las paradas intermedias entre el hueco poplíteo de mi mente hacia la faringe de Dios, desperté en el día de la fecha con una desenfrenada necesidad de comprobar con mis propios ojos si habías salido a sacar la basura o, al menos, a barrer las ventanas.
Estimo que aún no se si fue porque soñé que conocías a mis padres (o cuanto menos a uno de ellos), tras lo cual íbamos al muelle del Paraná de las Palmas ese que ya sabés (y que tantas satisfacciones nos diera otrora) a ver carreras de surubíes, o tal vez porque recordé aquella ocasión en que, en mi presencia, pero sin percatarte de que estaba allí, telefónicamente te comunicaste con un Ingeniero en Sistemas, quien te dijo, con voz queda y un brillo de insubordinación en la comisura de los ojos, que no, que no podía, que vayas yendo y después te avisaba.
Pero no, la basura agitaba su ausencia en el canasto de la puerta de entrada del acceso oeste a tu alma, y, aunque la ropa se oreaba y ofrecía sus desmañadas costuras a la fresca brisa matutina de Mondiolandia, se notaba a la legua que tus delicadas manos no eran las autoras de esa farsa que llamamos "colgar la ropa" (o "tender la ropa", como dicen en Palermo Cañuelas).
Mientras en la radio nacional y popular de Mondiolandia (FM Ordago), Kotorra Kon Katarro presenta su nuevo Hit (el cual tranquilamente podría llamarse "La Canción del Pulpo", aunque por cuestiones de semántica y literatura inglesa no es así, vaya a saber uno por qué), esta vez con la colaboración especial de Shawn Christensen y del resto de stellastarr*, al tiempo que, simultáneamente, una locutora que luce obesa (incluso a través de la radio) anuncia la apertura, los pocos cupos existentes y la extinción programada del Curso de Reparación y Reciclado de Broches de Plástico, a cargo del maestro Totori Berugamota, ("consejito para las amas de casa" - exclama - "señora, NO deje los broches en la soga, sáquelos dspués de usarlos, y envuélvalos en papel de lija para que conserven su elasticidad y su frescura", acentuando al decirlo la N, con la típica tonada de tonete, característica de los dialectos del suburbano Mondioalndiense), decía entonces, mientras pasaba todo eso en el éter, Tertulio, el Asombroso Hombre - Mondiola, recorre la jurisdicción en prevención de ilícitos y faltas en general, ello a pie, solo, con un chihuahua embalsamado dentro de una bolsa de consorcio como única compañía, adláter y adalid en su lucha contra el crimen.
Vestigios de lo que fuera la soledad acompañan también cada uno de sus pasos. Piensa en regresar cuanto antes a la Mondio Guarida, ensimismarse y llenar un tupper con recuerdos ajenos, pero el deber llama, el mal no descansa, aunque me veas vestido de sport, y la sociedad entera pende de un hilo sobre una aguja de tejer al crochet, cuan Espada de Damocles, pero al revés.
"Escuchame" - se dice - "hace menos de un año que te compré esta frazada y ya no abriga un carajo, hace algo, viejo, porque a la noche me re cago de frío".
Diálogo que nunca llegará a oidos del malvado "Vendedor de Frazadas" (también conocido como "La Tos Convulsa de Dios"), malévolo criminal cuyo plan consiste en proveer a las Insituciones Patrias de elementos de abrigo en mal estado y, tras esparcir sobre ellos una reciente y mortífera cepa de Coqueluche con Sambayón Granizado, hacerse con el mando, el dominio y las perinolas de este Estado Decrépito y Agonizante.
Nunca llegará, porque se vino el calorcito, nomás, y ahora hay cosas más preocupantes, como procurar que el color de las ojotas que se usen esta temporada primavera-verano no encandile a los camioneros. La seguridad al volante la hacemos entre todos, vio...
Vuelas al más allá en un monociclo, conducido por una vaca holando argentina que aún no se da cuenta. Me extraña que entren las dos.-

miércoles, 4 de agosto de 2010

Felicidad empieza con efe

Cuenta la antigua leyenda que, cierto día, y presa de un ataque de pánico, Totori Berugamota, milenario sabio japonés de la última hora, intentaba hacer un perrito con globos de esos cilíndricos que usan los mimos para hacer perritos de globos, no se si me explico, todo ello para entretener y acallar a sus 17 críos que ya le tenían las borlas medio a punto de explotar. Bueno, el tema es que como aún los mismos (los globos, claro está) no se habían inventado (sino que llegarían de la mano de Marco Polo un par de años más tarde), Totori utilizaba, a guisa de tales globos, 4 chorizos mezcla, porque los chorizos de cerdo puro puro 100% cerdo tampoco se habían descubierto, sino que llegarían (solos, provenientes del espacio exterior) tres o cuatro días más tarde. En fin, cuestion que, intentando hacer un perrito de chorizos logró en primer término dar forma a un barquito de papel. Siendo que el mismo no llegaba a atraer la atención de su prole, intentó, en un rapto de desesperación y genialidad, hacer un cactus. Tras varios pliegues, dobleces y lances de judo (uno de los chorizos era particularmente reacio a dejarse manipular de semejante forma), logró, finalmente componer una mezcla entre Grulla, Garza y Pato Donald (el cual, obviamente, tampoco se había descubierto). De esa forma (y no de ninguna otra) nació el "chorigami". Esta nueva arte se fue perfeccionando a tal punto que los guereros samurais japoneses la convirtieron en un arte marcial (y no, no usaban morcillas a modos de nunchakus o como se escriba, los nunchakus tampoco se habían inventado, aunque muchos dicen que por ello mismo Totori fue un visionario), el "Chorigami - Do" (que, traducido del japonés significa "camino de cintura"), el cual aprovechaba los gases intestinales del contrincante para atestar su golpe más mortífero, el así llamado "golpe mortífero letal de la vida y del amor también".
Lo cierto es que, tras una severa incursión en la disciplina del chorigami, Totori, enamorado de su creación, como todo artista medio ensoñador que se precie, decidió un día contraer matrimonio con un embutido, en este caso un chorizo colorado, creando de esta forma, la "chorigamia". Perse a lo que muchos puedan creer, esta nueva modalidad se expandió rápidamente. Empero, justo es decirlo, en un principio solo se aceptaba y veía con buenos ojos el matrimonio entre un japonés y un salame de Milán. No obstante ello, y tras reiteradas y multitudinarias manifestaciones de los sectores derechistas más acérrimos (conocidas como "marchas del orgullo del salame tandilense", por tener la primera de estas expresiones su lugar en la citada ciudad), en 23377654 AC, el entonces emperador promulga la ley del "Chacinado para Todos", que promueve la igualdad entre salames picados finos y picados gruesos a la hora de unirse en Santo Matrimonio. Entre los argumenotos en contra se contaban varios realcionados con asuntos espirituales, morales, biológicos e informáticos. Pero el emperador fue tajante al comparar la discriminación de que eran víctimas las salchcihas parrilleras con el secuestro de Morcillas Bombón (y su posterior entrega a repartidores de diarios) acacecida durante los lamentabilísimos años que siguieron a la "Masacre de Palermo Roque Pérez", y ese fue el final del debate.
Con respecto a un tema ya pasado de moda, he de decir, aclarando y corrigiendo un lamentable error, que, tras un estudio semántico y de merchandaising, Klavíkula, el karismático kantante de Kotorra Katarrienta decidió que tal nombre no era adecuado. En primer lugar, porque, con semejante apelativo, en lugar de una banda punk salvaje y adoradora de Satanás, parecían una banda punk más del montón (es decir, 4 pelotudos que a gatas saben distinghur una guitarra de una semifusa y de un fagot). Por otro lado, la expresión "katarrienta" no está admitida en el Diccionario de la Real Academia Española", sino que el término correcto sería "acatarrada" (o "akatarrada", para que suene más punk). Así las cosas, decidió, unilateralmente, cambiar el nombre por "Kotorra Kon Katarro" el cual tiene la ventaja de conservar la escencia rebelde y suprarrenal del nombre anterior, y además las siglas de tal denominación remiten directamente a aquel grupo de gente que se vestía ocn capuchas y tenian hobbies tan diversos como rezar, adorar a Dios Nuestro Señor y matar negros, entre otras actividades, todo lo que le daría a la banda un tinte más polémico y una invitiación segura al programa de Susana Giménez, donde Kemadura de Karakú, el bajista, le diría a la Diva de los domingos que no, que nada que ver, que el nombre nació como una joda, que no son racistas, si hasta ellos mismos tienen amigos negros, ahi lo tenés al Negro Manopla, de la barra de Sportivo Mondiolandia, o al Negro Ventanita, sin ir más lejos.
Y ahora sí, y a pedido del señor El Gaucho Santillán, aqui les dejo el primer corte de "Korre Korre Ke Aki Tespero", primer demo de Kotorra Kon Katarro (KKK), intitulado "No nos engañemos a nosotros mismos (para amar y ser amados)", en este caso con la colaboración de Connor Oberst (y del resto de los Bright Eyes), el cual, para los desentendidos, es como Calamaro, pero yanqui, con talento y sin hacer canciones para FM 100... bue, un músico denserio.
Brotes de soja, brotes de soja por doquier, pero no detrás de tus ojos.

lunes, 2 de agosto de 2010

Si en vez de granizo granizaran almohadas, los así llamados "trapitos" verían Babeando por un sueño en un plasma de 32" regalados en el Plan Trabajar

Viendo que las comadrejas que antaño pululaban por los recovecos de tu alma hoy naufragan en un mar de ambulancias sin destino que acarrean cadáveres de sentimientos cantados por Los Parchis desde un punto indeterminado hacia Villa Caraza, no me queda más que preguntarme por qué no te guardas ese lapiz en el bolsillo trasero del jardín de tus amores antes de hablar mal de la bolsa de arpillera que me compré y que protege mis pulgares de la ola de frío polar que se viene después de las lluvias y el calor.
Intentando vengar a imaginarias boletas de luz, Tertulio, el Asombros Hombre - Mondiola, encende un burro de arranque con una mezcla explosiva de querosene y Ositos de Avena impregnados en más kerosene (esta vez con "k" de Kotorra Katarrienta, el nuevo hito del Punk Afrodisíako), mientras junta valor para decirle al Gallardo Caballero "no, hoy en realidad tengo que mirar el ventilador de techo y sacar un promedio de revoluciones por minuto". Sin embargo, algo más fuerte que la barra espaciadora de nuestras angustias lo lleva a decir "Sí, pasá cuando tengas ganas", y, tras colgar, con una sombría expresión, esperar a que todo sea un capítulo estreno más de esa farsa que llamamos nuestras vidas.
"Es una bola que no me hayas dado lástima", piensa, luego, aunque ya tarde, tras lo cual se agrega mentalmenhte "Por qué las mejores respuestas siempre se me ocurren mientras camino rumbo al Club de Bochas a mirar a lo que otrora fueran ancianos empedernidos tirarle pan a los gorrioines en espera de ese chimango que le traiga en su inverecundo pico los resabios de lo que fuera su felicidad?". No obstante ello, y tras meditarlo profundamente, llega a la conclusion de que siempre quiso convidarle un chorizo a un mandatario de un pais extranjero, investido, eso sí, con su Mondio-Traje, y nunca tuvo el valor. Oh, malditas ganas de pensar en otra cosa, oh, perdición de un Bob esponja mutilado e incandescente.
La diferencia entre "fluorescente" y "fosforescente" será explicada en otra clase, mientras tanto, contentémonos en saber que detrás de cada mouse óptico se oculta un alma perversa, esperando nuestro más mínimo error.
Todos los huevos del gran diluvio universal fueron puestos por la misma bataraza...
Y odio tus comillas, so gaznápiro